PRIMER AMOR

Verás, créeme que comprendo la punzada de tu estómago cada vez que a alguien se le escapa, sin malicia, el nombre de tu primer amor. Sé, también, que en la intimidad de tus noches, las canciones seguirán hablando de vuestra historia, mientras juras y perjuras al resto del mundo un olvido colmado de dignidad. La primera vez que te enamoras eres tan inocente que la vida te parece un camino de sentido único. Un camino que incluso se puede andar a ciegas, a gatas, del revés, y en soledad. Que el ser amado te parecerá una meta, un trofeo que tratarás de alcanzar contra viento y marea. Tú también te convertirás en un peligro por alguien y nadie te avisará de que querer no se elige, pero a desquerer se aprende a base de tropiezos. Nadie te explica que si dos no tiran de la misma cuerda, ésta se rompe, que la única forma de que un barco no se hunda es remando en la misma dirección. Sí, lo sé, tú también te equivocaste de labios, de ojos, de abrazos. Te equivocaste tanto que terminaste creyendo que el error eras tú. Tú que aquella vez creíste que merecías mecerte en la pena del amor no correspondido, del amor hiriente, del amor que duele. Del amor que jamás supo amar. Para lo único que te va a servir ese dolor experimental del principio, es para volcar todo tu arte en un papel en blanco, para desnudarte de complejos, declararte humano, imperfecto, loco. Para aprender a quererte bien a ti mismo, como si fueras (porque lo eres) la única persona de este mundo con la que vas a pasar el resto de tu vida. Te saldrán letras bonitas, lágrimas sinceras, y, durante algún tiempo, creerás que el desgarro de la incertidumbre se va a hacer eterno hasta desangrarte. Pero no hay mal que cien años dure. Ni siquiera el tuyo, créeme. Un buen día, cuando por tu piel han pasado unas cuantas historias más, a las que llamaste cualquier cosa menos amor, aparecerá alguien que curará con mimo las cicatrices de tus alas y emprenderá junto a ti un nuevo vuelo. Alguien que te enseñará que la vida es más bonita con miradas valientes, con palabras de ánimo, con besos felices. Aparecerá alguien que te explicará en caricias que el amor nunca daña, que siempre es cosa de dos, que una relación jamás consiste en una lucha de egos, de rivalidades, ni de triunfos, que quien te quiere bonito y te quiere bien, celebra junto a ti las alegrías, llora a tu lado las penas y defiende a ultranza tu retaguardia. Será alguien que te ayudará a difuminar el pasado, pero respetará todas y cada una de las cicatrices de otras épocas. Aparecerá, no seas impaciente, que cuando os encontréis vais a tener toda la vida por delante para crear futuros juntos.

Por  Dinamita en los ojos

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