Pólvora en el corazón

1458661913_129253_1458663656_noticia_normalAún resuena el estruendo de la tragedia en nuestros corazones. Aún huele a pólvora en nuestros oídos, agarrotados por los alaridos de aquellos que han vivido la atrocidad en sus propias carnes.

Decenas de muertos, cientos de heridos, miles de ilesos de milagro y millones consternados de ver la masacre de nuevo, abriendo un telediario. Todos recordando Nueva York, Madrid, Londres, París y ahora Bruselas. Y sin olvidar Damasco, Alepo, Kabul, Túnez y tantos otros agujeros negros de dolor.

El fanatismo, con crucifijo en mano o profeta en garganta, vuelve a intentar atraparnos. Nos quiere frente a frente, cerrando fronteras y temblando de miedo. Nos quiere enfrentados, aterrados, paralizados. Quiere blancos sin negros, musulmanes sin cristianos, chiíes sin suníes. No les valen los matices, los contrastes ni las medias tintas.

Pero nosotros no tenemos miedo. Abrazamos a personas, no a ideologías. Salimos a la calle sin fusiles, sin guantes, sin máscaras. Con nuestros sueños como arma de construcción masiva.

La pólvora en el corazón no nos va a frenar. Nos va a dar alas para seguir creyendo que un mundo mejor siempre es posible.

A.

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