El principio de nuestro final

Esta entrada es la primera de las colaboraciones con la web The Idealist y, en concreto, con la sección VOCES. Podéis encontrarla aquí.

Por A.S.

El principio de nuestro finalEl principio de nuestro final está al llegar. El final de nuestro principio, que creímos eterno, está a punto de oxidarse en nuestros recuerdos de aquello que fue y ya no es, de aquello que creímos que sería sin llegar a serlo.

Te vas, poniendo un océano de por medio. Te marchas, en otoño, como aquel que juramos vivir en Central Park. Huyes, buscándote y dejando de encontrarme para siempre.

Te llevas tu ilusiones, tus sueños, tu vida. Metida en una maleta de 15 kilos que facturarás y plastificarás a prueba de arrepentimientos de última hora. Pero te llevas también una parte de mi vida.

Dejas un vacío que ni todas las canciones de nuestra historia serán capaces de llenar. Por más que susurre tu nombre, por más que me empeñe en rescatarte de entre las fotos que nos quedan, te irás difuminando.

Pero no. No iré a despedirte al aeropuerto. No te daré el último beso que tanto me gustaría. No agitaré mi mano mientras tu avión despega y la nostalgia realiza un aterrizaje de emergencia sobre mi vida.

El principio de nuestro final 2Tampoco te haré reír por última vez, ni me perderé en esas pecas que siempre me parecieron el más natural de los maquillajes. No te cogeré de la mano, ni acariciaré tus dedos buscando retener en mis yemas una última dosis de tu magia.

Me conformaré con una postal en Navidad, en la que me cuentes todo lo que la ciudad de los rascacielos te está regalando. Dejaré que mis lágrimas mojen todo lo que me echas de menos, y que la impotencia ante lo inevitable empañe tu sonrisa cubierta por aquel gorro que te regalé en mitad de la Quinta Avenida.

Buscaré en lo más alto del Empire State tu luz, eterno faro de mis pasos. En la Estatua de la Libertad, la dirección a la que encaminar cada una de mis decisiones, sin ti. En cualquier manzana, el Manhattan que siempre deseé recorrer de tu mano.

Sabré, pase lo que pase, que mereció la pena. Que lo intentamos, que no nos rendimos. Que hasta el final, no nos dimos por vencidos. Hasta que la realidad llamó a nuestra puerta, y te sacó de la casa que nunca pudimos compartir.

Compraré un felpudo con el Welcome más americano que encuentre. Con banderas y estrellas. Lo pondré en mi puerta, convenceré a mi madre. Por si algún día, si la vida nos vuelve a cruzar, sepas que en la mía siempre serás bienvenida.

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