De todos los naufragios de los que salí con vida

TSMC239

Por A.S.

Soy todo lo que pude rescatar de todos los naufragios de los que salí con vida. 

Me dejaron sin más dinero que para Bourbon sin hielo, Manhattan sin rascacielos y abstinencia on the beach. Me clavaron tantas astillas que a veces pienso que si me da mucho el sol puedo salir ardiendo.

Escucho a Dylan, a Lou Reed, a Cohen y a Sabina a escondidas. No vaya a ser que me confundan con un melancólico, cuando no soy más que una víctima de todos los aviones que despegaron sin mi nombre en el pasaje.

Pienso en ellas, como si de rehacer un puzzle -al que mis amigos llaman pasado- se tratase. Trato de recordar en silencio sus nombres, pero cada vez que me atasco me enciendo un cigarrillo. Y así me pasa, que fumo por encima de mis posibilidades. Aunque mis pulmones siguen sin embargarme la vida.

Recuerdo cada uno de aquellos cruceros por la felicidad sin nostalgia, con la serenidad de que fui capitán de barcos con sus curvas como eslora y sus ojos como timón. Contemplaba el horizonte desde popa –Titanic me da alergia- a través de mis Ray-Ban Aviador, aunque siempre estuviesen pasadas de moda.

TSMC240Todas me dejaron, con lo puesto, sin chaleco salvavidas, en una tabla en la que ni siquiera Rose podría haberse salvado. Y me salvé. Llegué a la orilla, con la suerte de que siempre había un chiringuito en el que poder beberme lo vivido y soñar con lo que estaba por llegar en el siguiente viaje.

Ellas lo quisieron así. Y yo, que solo me afeito cuando la vida me rescata de una nuevo fracaso, acabo de cortarme con la cuchilla. Y eso que he hecho lo mismo que hace Xabi Alonso en el anuncio. Será que siempre he sido un hombre lija.

Suelo pasear por el puerto. Contemplar todos los barcos que zarpan, los que regresan. Los que surcan el horizonte sin saber que al otro lado es invierno. Los que vuelven, como triunfadores, con botellas de champán sin burbujas. Se las llevó todas la chica a la que aburrieron con sus negocios inventados. Ese barco siempre ha sido de su padre.

Y yo, sin barba, sin dinero, sin amor, sin oficio. Ni mucho menos beneficio. Esperando al siguiente barco que quiera compartir conmigo un whisky, las estrellas y a un perdedor afortunado por tener la posibilidad de perder al que tirar por la borda.

Anuncios