El primer hombre que pise tu luna

TSMC163

Por N.O.

“Hace mucho tiempo que no me lo dedico. Hace días y meses que no me enfrento al reloj y le recuerdo que estoy aquí, que las horas también son mías y hago con ellas lo que quiero. Hoy me apetece.

Dejo que la luna me acaricie, a través de la ventana, y abro de piernas mis sentimientos para dejarlos derramarse en el papel sucio que he encontrado justo antes de tumbarme.
Busco la manera de no enamorarme del amor, de no dar todo de mí y de no sonreír a sus ojos cada vez que me mira. Investigo para encontrar el modo de no sentirlo todo por cada una de sus curvas ni por las arrugas que se hacen en sus ojos cuando ríe.
 No lo encuentro. Y en el fondo me encanta. Qué suplicio.
A veces sus manos me recorren en silencio y dicen más que cualquier palabra, y cuando me mira hace más ruido que las olas del mar en el silencio de la más tímida de las noches. Es capaz de alborotar mis ideas con sus gestos y ser el héroe que me salva cada vez que tengo miedo.
Hace mucho tiempo que no me lo dedico para entregárselo a él después. Y qué necesario resulta a veces recordar lo que antes parecía que no hacía falta repetir. Qué ganas tenía hoy de decirte que te quiero, y lo siento si no debo decirlo hoy ni por aquí, pero qué ganas de darte las gracias por cada roce y cada sonrisa, por cada gesto que significa un mundo aunque tu no te des cuenta. Por todo lo que se puede y lo que no se debe contar, por todo lo que me llenas y me vacías otras tantas.
Hace días y meses que no me enfrento al papel y al boli pero hoy, no me voy a dormir sin recordarte que eres lo mejor que el destino puso en mi camino.”
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